viernes, 22 de enero de 2010

Dolors Alberola




Dolors Alberola.





Currículum literario











Dolors Alberola nació en Sueca (Valencia), el 14 de enero de 1952. Cursa estudios de Medicina, que abandona para obtener el título de Procurador de los Tribunales, siendo la primera mujer
de aquella Comunidad que ejerció dicha profesión. Desde finales de los setenta reside en Andalucía, donde ha trabajado como periodista. Vive actualmente en Jerez de la Frontera,
dedicada de lleno a la literatura. Entre los numerosos premios con que ha sido reconocida
su obra destacan los siguientes: Carmen Conde (1998), Premio
Internacional Ciudad de Miranda (2000), Premio Bahía de
Algeciras (2002), Premio Villa de Peligros (2002), Premio de
Poesía Vila de Martorell (2003), Premio Cálamo de Poesía Erótica (2003), Premio
Victoria Kent (2005), Premio José Luis Núñez (2005), Premio de Poesía Ernestina de
Champourcin (2005), Premio Ciudad de San Fernando (2005), Premio María Luisa
Sierra (2005), Premio Ciudad de Torrejón (2007), Premio de Poesía Pastora Marcela
(2007) y Premio Internacional de Poesía Alonso de Ercilla (2008). En dos ocasiones
(2000 y 2007) ha sido finalista del Premio Andaluz de la Crítica y en una del Premio de
la Crítica Valenciana (2000).
Ha publicado los siguientes libros de poesía: Trizas (Sueca, 1982); La
quejumbrosa vida de John Stemberg (Puerto de Santa María, El Ermitaño, 1997);
Cementerio de Nadas (Madrid, Torremozas, 1998), premio Carmen Conde; El medidor
de cosas (Ayuntamiento de Miranda de Ebro, 1999, 1ª ed. y 2000, 2ª ed.), premio
internacional Ciudad de Miranda y finalista del Premio Andaluz de la Crítica; Historias
de snack bar (Jerez de la Frontera, EJE, 2000), finalista del Premio de la Crítica
Valenciana; Ire(né) Lanuit (Valladolid, Editorial El gato gris, 2000); Conversaciones
con Uriel, el pacificador de cosas (Cádiz, Excma. Diputación Provincial, 2001); Una
nena que porta al cap un ganivet (Córdoba, Aristas de Cobre, 2001); El vagabundo de
la calle Algarve (Algeciras, Fundación José Luis Cano), premio Bahía 2002;
Apocalipsis Sur (Granada, Excma. Diputación Provincial, 2003), premio Villa de
Peligros 2002; El último tren (Chiclana, Fundación Vipren, 2003). Cementerio de arena
(Cuadernos de Orpheu, Brasil, 2003), El monte trémulo (premio Vila de Martorell,
2003), Decomo (premio Cálamo de poesía erótica, 2003), en colaboración con Domingo
F. Faílde, Esa mujer de Lot (Els Plecs d’Alfons el Magnànim, 2004); Juego de Damas
(Sevilla, Instituto Andaluz de la Mujer, 2004); Ciudad contra la lluvia (premio Victoria
Kent, 2005); Acaso más allá (premio José Luis Núñez, Sevilla, 2006); El don del
unicornio (premio Ernestina de Champourcín, Álava, 2006): El libro negro (Madrid,
Huerga & Fierro, 2006), premio Ciudad de San Fernando; Ángel oblicuo (premio María
Luísa Sierra, Bornos, 2006), Arte de perros (Jerez, EH, 2006), El ojo y el tiempo
(Madrid, Vitruvio, 2007), De donde son las voces (2008) y Del lugar de las piedras
(2009). Una amplia selección de su obra figura en De piedra y sombra. Antología
poética (1982-2006). Barcelona, Atenas, 2006.
Traducida al gallego, catalán, portugués, francés, italiano, árabe, serbio y ruso,
su obra ha sido recogida en diversas antologías: La palabra debida (Sevilla, Instituto
Andaluz de la Mujer, 2000); Mujeres de carne y verso, antología poética femenina en
lengua española del siglo XX, sel. de Manuel Francisco Reina (Madrid, Esfera Literaria,
2001); Poetisas españolas, antología general, de Luzmaría Jiménez Faro, tomo IV: de
1976 a 2001 (Madrid, Torremozas, 2002); Ilimitada voz, Antología de Poetas
Españolas (1940-2002), sel. y estudio de José Mª. Balcells (Cádiz, UCA, 2003); Reinas
de Tairfa. Poesía Femenina Gaditana (1982-2002), sel. y estudio de Manuel Moya
(Fundación Caja Rural del Sur, Huelva, 2004) y El placer de la escritura o nuevo
retablo de maese Pedro (Cádiz, UCA, 2005). Ha colaborado en la prensa literaria,
revistas especializadas y numerosas publicaciones colectivas.



POEMA




Cáceres


Cuando la luz se incrusta entre la piedra
y el aire vierte, azul, dentelladas de noche
se eleva la ciudad, arco de sed y losas
y escaleras que, altivas, delimitan el sueño.
En ese navegar hacia la geometría,
se avienen a dormir el tiempo y la memoria
y Cáceres estira sus brazos y, desnuda,
su arquitectura es verso,
palimpsesto en que escribe su belleza la aurora.

Trina entonces el día,
las calles se despiertan, taladrando el silencio,
Santa María lanza sus campanas mojadas
y los ángeles lloran ramilletes de cera.
Todo vuelve a emprender su vuelo de sillares,
las ojivas desean convertirse en cigüeñas
y las rejas suspiran por atrapar la sombra.

Cuántos siglos vigila la Torre de Bujaco,
prohibiendo que el tiempo transcurra en los blasones.
Amarillos los pájaros descansan en su altura
y el Arco de la Estrella se cimbrea y los mece.

Ya todo queda en pie.
Con un rumor de voces que inunda la existencia
se vierte el colorido del mercado,
su latir hecho aroma,
el cierto pestañeo de puestos y persianas.
Se abren en par las puertas.
Canta el sayal del agua por lavar el cansancio,
las mujeres enjoyan sus perfiles de viento,
los niños son más niños, más juego, más paloma
y el pasado descubre, con sus ojos de mimbre,
que los hombres lo trenzan para alzar el mañana.

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