lunes, 1 de febrero de 2010

Elena Guede Alonso








Elena Guede Alonso

Nació en La Habana, Cuba, el 18 de agosto de 1946.
Su pasión por escribir, ya que varios miembros de su familia son periodistas, data desde su adolescencia, haciendo sus primeros intentos en este arte. No obstante, es a mediados de los años 80 en que comienza a escribir con dedicación como escritora, tanto prosa como poesía.

También peruana, escribe once cuentos sobre este país y publica su primer libro “Cuentos del Sur” en 2007 (terminado en el 1995), en Lima, Perú.

Con la llegada de Internet, se une a varios Foros poéticos, donde encuentra la posibilidad de compartir con poetas de todo el mundo y, también, publicar muchos de sus poemas. Estos Foros son: “Auténtica Poesía”, “Poetas Universales” y “Somos Poesía”. Obteniendo en los dos últimos algunos premios en concursos, lo mismo en poesía libre que clásica.
En el Concurso “III Jogos Florais de Balneário Camboriú/SC Troféu Rodolpho Abbud” en 2008, su trova concursante para idioma español, representando a Puerto Rico, lugar donde reside, ganó en la categoría de “Trovas Destacadas”.

Actualmente se encuentra escribiendo su primera novela.

A Cáceres, cuidad española, por toda su historia y belleza, le brinda todo su apoyo para que sea nombrada: “Ciudad Europea de la Cultura 2016”.




A CÁCERES
(verso libre)

Cáceres, ciudad monumental,
imponente baluarte de la historia.
Siglos que tallaron tu hermosura,
y en ellos hoy me atrapa tu grandeza.

Vibran a cada paso los relatos del tiempo
al contemplar tus piedras,
y me llega tu origen y tu épico pasado
romano, musulmán y cristiano,
sin olvidar que también fuiste celta
y acogiste en tu seno a los judíos.
Ciudad de conjunciones humanas,
arteria de culturas diversas.

Testimonio de guerras y conquistas,
donde siempre volviste a renacer
grandiosa, magnífica y excelsa.
Refugio de sueños y de intrigas,
de amores, de ambiciones,
de derrotas, victorias o quimeras.
Épocas que hicieron tu historial
de importante cuidad en Europa,
España, Extremadura y, también,
trascendiste en la lejana América.

Delicia de mi vista al conocerte
y tratar de robarte tus secretos,
envueltos en destellos centenarios
y en derroche total de tu belleza.
Majestad, de palacios y altas torres,
de arcos, bellas plazas y de iglesias,
¡de reverencia estoy ante tu encanto!
¡Soberana de tiempos transcurridos
y patrimonio del mundo por herencia!

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