viernes, 20 de febrero de 2009

Félix Gala Pastor


FÉLIX GALA PASTOR, nacido en Madrid hace sesenta y pocos años, reside en Mérida desde 1984, año en que fue trasladado a Mérida como funcionario de la Junta de Extremadura, por lo que se considera extremeño de adopción. Siempre se ha dedicado a alguna actividad artística en sus tiempos de ocio como dibujo y pintura, habiendo realizado varias exposiciones individuales y colectivas en las que obtuvo un notorio éxito de público. Pero no ha sido hasta la primavera de 2004 que, tras contactar con la Tertulia Literaria de “Gallos quiebran albores” de Mérida, le nació una inesperada vocación poética, tan alejada de su formación científica, que le ha impulsado a escribir sobre los más variados temas utilizando las más diversas formas poéticas. Así desfilan por su obra liras, sonetos, décimas, seguidillas, musas, romances, Haiku, verso blanco, verso libre, alguna incursión en el relato, etc.

Se ha presentado a varios concursos literarios, en los que ha obtenido algunas menciones y premios, destacando el primer premio en el concurso Soshan de poesía sacra, teniendo publicados gran cantidad de poemas en antologías, revistas, semanarios, etc. en los que ha cosechado éxitos de público y crítica.

Igualmente ha sido seleccionado por la Biblioteca Pública Municipal de Mérida, para incluir un tema suyo en el CD “Poetas Emeritenses”, ha participado con obras pictóricas y poéticas, en los Certámenes convocados por la Escuela de Administración Pública de Extremadura; habiendo participado activamente, como miembro de “Gallos quiebran albores” en el I Encuentro Hispano-Luso de Poesía: “Poesía sin Fronteras”, celebrado en Villanueva del Fresno (Badajoz)

Se mueve activamente en varios foros de Internet, en los que ha adquirido un notable prestigio como poeta y como persona, lo que puede corroborarse sin más que teclear su nombre en cualquier buscador, destacando la selección de una gran cantidad de sonetos suyos, por la Fundación Miguel de Cervantes para formar parte de su Biblioteca del Soneto.

Por otra parte, y en un deseo de dar a conocer su ya amplia producción poética, su base de datos ha alcanzado ya los 500 registros, tiene autoeditados, los cuadernos de poesía titulados: Desde la Melancolía, Cambio de Tercio, Golpe de Timón, A razón de catorce (o más), prologado por la poetisa chilena Pilar Montory, Vientos Húmedos, con prólogo de la escritora poeta y periodista Pilar Fernández, Veinte poemas de amor y una canción esperanzada, prologado por la poeta Ana Castillo, De tierras, mares y otros sitios, con prólogo del poeta Francisco Rangel Rodríguez, Senderos del alma, con presentación de Ramón Santos Ramos, dedicado y distribuido tan sólo entre sus compañeros de trabajo con motivo de su jubilación, Hojas sueltas de mi otoño, pendiente de edición y prologado por el Catedrático de Literatura D. Antonio Salguero Carvajal, Las cárceles del alma, con un excelente prólogo del destacado filósofo D. Jesús Mendo Sánchez, Como agua entre los álamos, pendiente de publicación por el Ayuntamiento de Navaluenga (Ávila), con un sentido prólogo en forma de misiva del Juglar abulense Paco Galán, al que siguió Sentires, que iba a ser prologado por la poetisa argentina Rosa Buck cuando Dios la llamó de este mundo, y algunos otros proyectos que aún carecen del correspondiente título y configuración.
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Cáceres

Cruzar bajo este Arco de la Estrella,
comprende una plegaria a su Patrona;
dejar atrás vivencias actuales
y abrir, de par en par,
las puertas a un pasado de esplendores
que rezuma nobleza e hidalguía
por todos los rincones de sus calles.

Si afinas el oído del espíritu
y atiendes al llamado de la sangre,
escucharás el caminar cansino
de las recuas que aún trepan las callejas,
los golpes del herrero,
el trajín afanado de las gentes,
y el restallar de fustas que abren paso
a la silla de manos de un hidalgo.

Al pasar frente a nobles portalones
sentirás los efluvios de la historia,
percibiendo rumores de otras vidas
que, igual que hoy,
nacieron y crecieron y lucharon,
amaron y murieron sin dejar
más huellas que el susurro que ahora escuchas.

Y subirás cansino las callejas,
dejarás franco el paso a aquel hidalgo,
y llevarás impregnada en las entrañas
la esencia de las glorias del ayer,
y en tus ropas:
el tufillo del grito de ¡Agua va!

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