
(Quede claro que no me gustaba para nada este carnicero. Pero lo que está claro, es que se supone que somos de una sociedad civilizada y no debemos actuar como él, no es ese el modo de vida que quiero dejar a mi hijo.)
Si se celebra, matar a un hombre,
recorrer el tacto de un beso con el acero,
o salir a la calle y desnudar al individuo.
Si se celebra mirarle a la cara, con los ojos de la ira,
o llorar de rabia por no poder herirle. ¡¡¡Entonces!!!
Yo brindo por los áridos desiertos,
por las heladas cumbres de nombres impronunciables,
por los ojos abismales de la tierra,
donde crezca el pasto y no exista el hombre,
donde el blanco níveo cubra la roca y no exista el hombre,
donde el agua se deslice buscando la grana y no exista el hombre.
Sí la vida es el combate, ¡¡¡ENTONCES!!!
¡¡¡ No me llaméis hombre!!!
Amiho, cómo te comprendo, si actuamos igual que el enemigo, entonces ¿dónde la diferencia?
ResponderEliminarFelicito tu creación y tu sentimientos a los que me adhiero.
Un abrazo desde la lejanía.
AZUL
cómo te comprendo amigo. Si actuamos tal cual el enemigo, entonces ¿dónde la diferencia? Tampoco quiero este mundo para mis hijos y nietos?
ResponderEliminarMe adhiero a tus sentimientos.
Un abrazo
AZUL
Bueno el razonamiento que haces
ResponderEliminarNo podemos compararnos a el (ellos)
porque somos diferentes
Un abrazo amigo
Paco-Amigosdaveiga